Bienvenido/a a la bitácora de un sueño que se está cumpliendo.
Soy Luis Hornero, soy uruguayo y hace unos años dejé mi país persiguiendo un sueño sin saber cuál. Cuando la vida se acomodó en un nuevo lugar, entendí que el sueño siempre había sido el mismo: vivir en la naturaleza y hacer mi propia casa, como el hornero.
Lo estoy logrando: ya tengo un terreno en las sierras de Córdoba y ahora voy a construir mi casa en bioconstrucción.
Esta es la bitácora del camino: lo que aprendí, lo que me costó y los atajos que te puedo ahorrar.
Cada vez más gente quiere volver a la naturaleza,
pero no sabe por dónde empezar.
Si estás con esas ganas, quedate: este espacio está para hablar de eso.
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Un poco más cercadel verde.
¿Viste cuando un recuerdo queda más nítido que los demás?
En mi biblioteca hay uno que todavía puedo sentir.
Era fin de año en Montevideo. El calor empapaba todo, tránsito, bocinas. La gente corría entre compras y trámites como si el año fuera una deuda que había que saldar antes de que terminara.
Caras cansadas. Cuerpos en movimiento, pero con algo adentro pidiendo parar. Aunque la ciudad, no podía detenerse.
Sentí ahogo e impotencia. Más ruido, más cosas que hacer y menos tiempo para estar. Entonces entendí que no quería aprender a soportarlo mejor.
En medio del caos imaginé un horizonte que no terminara en una pared. Y lo decidí: nunca más viviría en una ciudad.
Desde entonces, cada decisión me fue llevando un poco más lejos del ruido y un poco más cerca del verde.
Hoy ese verde tiene nombre: un terreno monte adentro, en las sierras de Córdoba.
De soñarloa señarlo
El sueño de una vida cerca del monte empieza por una decisión concreta: elegir bien la tierra. Esta guía es el mapa que me hubiera gustado tener antes de preguntar, señar y firmar.
Cómo comprar tu primer terreno en las Sierras →
La casa empiezaantes del terreno.
Me lo repitieron siempre: para construir necesitás tener todo. Toda la plata, todos los planos, todo resuelto.
No es cierto.
Mi casa empezó en una mesa, haciendo bloques de cal y fibra vegetal con las manos. Cada bloque cuesta poco. Cada ahorro se convierte en bloques. Cada tanda de bloques es un pedazo de pared esperando su turno.
Hoy tengo el terreno, un plano en boceto y las primeras tandas hechas. Va lento, y está bien que vaya lento: esto no es para ansiosos. Es bioconstrucción, fines de semana y paciencia. Como el nido del hornero: de a poco, y para quedarse.
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